“No
hay paz, porque no hay paz
en la familia. Debemos
hacer de nuestras casas centros
de compasión y
perdonar sin cesar, y así
habrá paz.
Dios ha enviado la familia
para que sea Su Amor.
Ámense los unos a los
otros con ternura como Jesús
ama a cada uno de Uds. Sean
felices… y dedíquense
muy especialmente
a ser un signo de la felicidad
de Dios.
Sean fieles en las cosas pequeñas.
Sonrían el uno al
otro. Tenemos que vivir bellamente."